Hablemos de dinero

¿Por qué no hablamos de finanzas personales?

El mismo término lo dice, son PERSONALES. Hablar de este tema es exponer detalles de tu vida, de tus hábitos, de tus buenas o malas decisiones. Es bajar defensas, sacar la cajita de secretos y quedarte totalmente vulnerable. Por supuesto, existe el miedo de que nos juzguen ó la tendencia que tenemos a compararnos o evidenciar que en realidad no sabemos mucho del tema.


Una foto a tus finanzas pueden reflejar el estilo de vida que llevas, pero no es una realidad de quién eres. Así como una gran cuenta bancaria no te hace una mejor persona, una gran deuda no te va a hacer una mala persona. Y cuando “se nos traban las carretas”, como en todo en la vida, lo mejor que podemos hacer es buscar ayuda, hablarlo con quien más creas conveniente y busca quien te puede asesorar.


Para mantener tus finanzas personales sanas no hay una receta exacta. La situación de cada familia es diferente por lo que a pesar de que todos podemos seguir algunos pasos generales, la diferencia estará en las metas que te propongas y las decisiones que tomes para alcanzarlas.


Ya sea que queramos salir de deudas, ahorrar para un proyecto importante o tu plan de retiro, lo que va a garantizar nuestro éxito será el compromiso y la constancia con que le tomamos la temperatura a nuestras finanzas.


Les dejo un pequeño resumen de los 3 tips que a mí y mi familia nos han servido para tener paz mental con este tema y nos ha cubierto de muchos imprevistos.


  • Análisis de tus gastos pasados

Ya sea tan fácil como apuntar los gastos en un cuaderno, revisar a conciencia tus estados de cuenta ó llevar una hoja de excel con el detalle de tus gastos. Revisar tus gastos de meses anteriores te permite identificar en qué se te está yendo el dinero, aquí es donde muchas veces nos llevamos buenos sustos (¡¡¡increíble lo que gastamos en comida!!!) pero esto nos ayuda para encontrar oportunidades de mejora.

  • Identificar reducción de gastos

Basados en lo que encontramos en el primer paso nos toca analizar nuestras prioridades e identificar de qué gastos podemos prescindir que muevan nuestro termómetro. Por ejemplo, comprar la fruta y verdura en el mercado en lugar de hacerlo en el súper, preparar con tiempo tus menús de la semana para no comprar comida en la calle a última hora ó bajarle un poco a esa vida social tan ajetreada (con el sarcasmo incluido para nosotras las mamás).

  • Llevar un control constante para monitorear

Repetir los primeros pasos constantemente te ayudará a que ésta práctica se vuelva un hábito y mes a mes estarás viendo cambios en tu comportamiento de consumo. ¡Y les prometo que es tan gratificante!


Las animo a que encuentren a alguien de confianza y hablemos del tema. Y si lo que necesitas es "destrabar tus carretas" te animo a que busques ayuda. ¡Que la pena no nos frene a ser mejores!

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